Manifestacion de la Marea Naranja denunciando los recortes que están llevando a cabo las administraciones en servicios sociales_ 2012

La solidaridad como compromiso

Cristina García Cachón @cgcachon

A veces las palabras se quedan huecas de tanto usarlas sin fundamento y dejan de tener sustancia, de alimentarnos… Una de estas palabras es solidaridad que, hasta el próximo 26 de junio nos cansaremos de oírla en los discursos de los distintos partidos políticos.

Solidaridad es el apoyo a una causa o al interés de otros, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. En su acepción derivada del ámbito jurídico tiene un componente de compromiso y de responsabilidad contraída por cada uno de los sujetos implicados. En el concepto actual permanece la idea de “compartir” algo inexorablemente sin poder “dividirse” de la responsabilidad asumida por el grupo. Es decir, el destino del grupo se convierte en destino asumido en totalidad por cada uno, como señala Fransesc Torralba.

En la actualidad se está trabajando en la definición del derecho humano a la solidaridad, que se apoya en el art. 28 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el que se dice que “toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos”. El objetivo general de este derecho a la solidaridad internacional será crear un entorno propicio en el que todos los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo, puedan ser progresivamente realizados por todos los pueblos y las personas a través de las medidas de cooperación internacional y solidaridad adoptadas por los Estados, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y todas las demás partes interesadas.

Las ONGD partimos de un concepto de desarrollo que pone a las personas en el centro. Por eso, toda medida orientada a promover el desarrollo ha de tener en cuenta la defensa de lo público para asegurar la cohesión social y resolver los problemas globales que nos afectan. Es necesario un contrato social que esté basado en la redistribución de la riqueza y en una mirada de derechos humanos que supere el asistencialismo, que promueva esa idea de la corresponsabilidad que recoge el concepto de solidaridad.

Nos encontramos ante tres desafíos que nos afectan local y globalmente: la pobreza, la desigualdad y la sostenibilidad y es necesario abordarlos desde la raíz. Las próximas elecciones generales, al igual que las celebradas el pasado diciembre, tienen lugar en un contexto social, económico y político lleno de retos, donde las personas reclaman la recuperación de los logros sociales y políticos perdidos en los últimos años, así como procesos de definición de políticas inclusivas.

Por todo ello, demandamos a los gobiernos y a los partidos políticos que, ante la nueva cita electoral, asuman y cumplan con la Ley 23/1998 de Cooperación Internacional al margen  de  vaivenes  políticos y se construya y se ponga en marcha de forma compartida por el conjunto de actores implicados. La cooperación es un deber ético y una responsabilidad que la  ciudadanía ha seguido respaldando a pesar de  la crisis.

Necesitamos una Declaración que haga de la solidaridad internacional el pilar central de la cooperación internacional para el desarrollo. ¡Firma el MANIFIESTO y ayuda a difundir la campaña!

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