¿Qué queremos conseguir?

Tener, por fin, una Declaración sobre el derecho de los pueblos y las personas a la solidaridad internacional, cuya promoción sea una obligación común de todos los pueblos y Estados. Una Declaración que señale que “todos los seres  humanos y todos los pueblos tienen derecho a beneficiarse por igual de una sociedad  internacional armoniosa con un orden político y económico internacional justo y equitativo  en la que puedan ejercerse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales en un espíritu de solidaridad y armonía internacionales”.

La solidaridad internacional no tiene fronteras y la cooperación para el desarrollo es una potente herramienta a su servicio. Necesitamos una Declaración que haga de la solidaridad internacional el pilar central de la cooperación internacional para el desarrollo.

¿Dónde empiezan los derechos humanos universales? Pues en pequeños lugares, cerca de nosotros; en lugares tan próximos y tan pequeños que no aparecen en los mapas. Pero esos son los lugares que conforman el mundo del individuo; el barrio en que vive; la escuela o la universidad en que estudia; la fábrica, el campo o la oficina donde trabaja. Esos son los lugares en los que cada hombre, mujer o niño busca ser igual ante la ley, en las oportunidades, en la dignidad sin discriminación. Si esos derechos no significan nada en esos lugares tampoco significan nada en ninguna otra parte. Sin una acción decidida de los ciudadanos para defender esos derechos a su alrededor, no se harán progresos en el resto del mundo. ELEONOR ROOSEVELT

¿Cómo lo vamos a conseguir?

Necesitamos tu compromiso, tu implicación, tu actuación.

  1. Firma el manifiesto. Conseguiremos apoyar el trabajo de la Experta Independiente de Naciones Unidas. Nos necesita.
  2.  Promueve su firma. Conseguiremos que muchas más personas como tú quieran cambiar el mundo.
  3.  Defiende los derechos. Conseguiremos que los poderes públicos cumplan con sus obligaciones y todas las personas puedan ejercer sus derechos.
  4.  Actúa con solidaridad. Conseguiremos una sociedad arraigada en la justicia social y la dignidad de las personas, donde las personas valen por el hecho de ser y no por tener o producir.

¡Contigo cambiamos!